martes, 25 de agosto de 2009

Un domingo



Domingo de mañanas tardías
Domingo de noches insomnes
Domingo de inercia acostumbrada
Domingo de tierra mojada

Domingo de extrañar abrazos,
Soledad inusitada
Pensamientos improvisados
Manejan a la deriva las horas

Domingo como la asíntota
Que nunca tocará el próximo domingo
Lejano como mis días
Cercano como el presente

Domingo sin tu amor
Allende de picardía
Perdido y sin intención
los domingos no tienen fragor,
Un domingo se va en tu voz

Domingo que nos aliena
Que nos separa, desune y divide
Pero a su vez une, adhiere, ase
Mi cuerpo distante
Con el tuyo cual material aislante

Domingo queda una hora
La desdicha de la semana
Ya no lo olerá a tierra mojara
Pero sí a decepción ensayada.

Y en la almohada se pasa el minuto
Ya no es domingo, era un tumulto
Se vuelve a improvisar el destino…

1 comentario:

Bettina Pacheco dijo...

Caramba, Vanessa, no conocía tu faceta de poeta, me encanta que estés escribiendo y que lo comparta con todos. Un beso